Infraestructuras Defensivas de la Guerra Civil en Toledo

Los alrededores de la ciudad de Toledo albergan no pocas trincheras, nidos de ametralladoras y búnkeres de la Guerra Civil Española. Nosotros salimos de casa con el propósito de encontrar varias de estas infraestructuras defensivas conservadas de manera precaria por los derrumbamientos que han padecido y, en concreto, una más que, sabemos, se conserva aún en nuestros días en perfecto estado. Esta última, que, lamentablemente, no logramos ubicar sobre el terreno, creemos que fue construida, tal y como lo atestigua una inscripción a lápiz que aún es legible, el Batallón de Trabajadores Zapadores Nº41, cuarta compañía especializada. Por el momento no he encontrado mucha información al respecto de este batallón pero, teniendo en cuenta que los batallones de trabajadores se nutrían de prisioneros o de los recluidos en los campos de concentración puestos en marcha por Franco, muy probablemente estemos ante esta situación, máxime cuando sabemos que los primeros trabajadores movilizados por el frente nacional para la defensa de Madrid y alrededores provenían de las cercanas localidades de Pinto, Yuncler y Villaluenga.

 

Parte de estas infraestructuras bélicas se encuentran en una finca privada a la que accedimos gracias al permiso de su Administrador quien, amablemente, nos guió en este periplo a bordo de su todoterreno. Las trincheras y nidos que logramos encontrar estaban situadas en la parte más alta de los cerros de la enorme finca, uno de ellos, el famoso Cerro de los Palos, donde aconteció la batalla del mismo nombre o ampliación de la cabeza del puente de San Martín, una de las entradas a la ciudad (mayo de 1937). Los republicanos vigilaban desde las alturas de este cerro la ciudad una vez tomada ésta por los sublebados gracias a la insurrección del general Moscardó, quien se negó a enviar a Madrid  las armas fabricadas y almacenadas en la Fábrica de Armas de Toledo para defender el gobierno legítimo de la República y, por contra, hizo acopio de ellas en el Alcázar donde, además, reunió a numerosos y militares y guardias civiles acompañados por sus familias durante 70 días.

 

Sin embargo, la madrugada del 7 de mayo la llegada de las tropas sublevadas al mando de Yagüe cogió por sorpresa a las tropas republicanas de Uribarri en el Cerro de los Palos, quienes creyendo encontrarse ante un ofensiva general, abandonaron sus puestos sin apenas luchar, dejando en manos de los legionarios y regulares las fortificaciones, armas y municiones, hecho que, tiempo después, le costaría a Uribarri la declaración de traición a la República, aunque salvó su vida logrando huir a Francia.  Dos días después de la fatídica madrugada del 37, el coronel Mena envió a la zona una de las mejores unidades de las que disponía, la 11ª División de Enrique Líster, reforzada por diveros batallones, 3 o 4 baterías de artillería, una compañía de autos blindados, 12 carros de combate y un tren blindado que dejó como señuelo en Azucaica, así como un batallón de refuerzo. En total, 10.000 hombres. Por parte de los nacionales, 6.000 hombres habían ocupado el Cerro de los Palos. La lucha fue terrible, llegando al cuerpo a cuerpo en las trincheras y produciéndose miles de bajas en ambas tropas.

 

El día 13 de mayo terminó la ofensiva: los nacionales consiguieron conservar sus posiciones ganadas el día 7, en parte gracias al cañón alemán antiaéreo Flak 18 que emplearon como efectiva arma anticarro y que lo nazis luego usarían durante la IIGM contra la aviación y, por su parte, los republicanos consiguieron nuevas alturas que les permitían la observación directa de la ciudad y la posibillidad de efectuar fuego artillero, sobre todo sobre la Fábrica de Armas, objetivo preferente. Todo ello dio como resultado la construcción de nuevas trincheras y blocaos que crearon un frente discontinuo infranqueable para los bandos enfrentados.

 

También en agosto de 1938 el Estado Mayor de Franco dio instrucciones para romper el frente sobre todo en tres puntos: La Puebla de Montalbán, la estación de Algodor y el Puente de San Martín de Toledo, lo que da idea del valor estratégico de esta zona del Cerro de los Palos, (que hubiese podido facilitar un contraataque republicano), frente que se mantuvo activo hasta el último día de la contienda.

 

<<PINCHA SOBRE LAS IMÁGENES PARA VERLAS COMPLETAS Y ACCEDER A LA GALERÍA>>

Escribir comentario

Comentarios: 1
  • #1

    isabel (lunes, 30 marzo 2015 15:24)

    Hola,,soy una apasionada como tu en temas belicos,,sitios abandonados. Conozco la existencia de bunkers en el Cerro de los Palos pero no he logrado hallar las coordenadas y leyendote (por cierto enhorabuena por tu web!) he visto que estan en una finca particular. Como podria ponerme en contacto con el administrador para poder verlos? Gracias y un saludo

Web miembro de

Sobre mí:

Curiosa por naturaleza, desde niña me embelesaron los ecos pasados que se me antojaban atrapados entre las paredes de los lugares abandonados que iba dejando atrás desde el coche de mi padre. Hoy, un poco más dueña de mis pasos, los dirijo allí para admirar la belleza oculta entre sus ruinas, inmortalizarla con mi cámara e indagar en la verdadera historia que, en otros tiempos, les dieron vida. Estos son mis locus amoenus ¿me acompañas?