Poblado Aceca

Tras haber visitado con anterioridad la estación de Villaseca-Mocejón y algunas de las casas que al otro lado de la orilla del Tajo exploramos, en esta ocasión regresamos a la zona para visitar el poblado Aceca. Se trata de un conjunto de edificaciones que se levantaron en torno a una única calle con el objetivo de albergar a los obreros que construirían la central Aceca, una central termoeléctrica compuesta por dos grupos de ciclo convencional y otros dos de ciclo combinado: el grupo I, que empezó a funcionar en 1969, utilizaba como combustible fueloil, y el grupo II, que utilizaba como combustible fueloil y gas natural. Estos dos grupos cuentan con el permiso de cierre y desmantelamiento desde el año 2012 (con 36 meses para llevarlo a cabo desde ese momento), mismo año en el que se le concedió a Iberdrola la Declaración de Impacto Ambiental para la construcción de un nuevo grupo de ciclo combinado, cuyo proyecto, por ahora, ha quedado aplazado. Por su parte, Aceca III comenzó a funcionar en el año 2006.

 

Hoy podemos recorrer las ruinas de las edificaciones del poblado, construcciones sencillas, con patio y espacio destinado para animales de granja, junto a algunos almacenes hoy también en desuso. Llaman la atención los restos del único bar de la zona, la ermita, restaurada y cerrada para evitar visitas indeseadas y, sobre todo, el edificio del que fuera la antigua pensión que alquilaba camas, suponemos, que a los trabajadores eventuales de la termoeléctrica. De este lugar sólo pudimos visitar la primera planta, dado que las escaleras que daban acceso a los pisos superiores han sido ya derruidas.

En el año 2004, el ayuntamiento de Villaseca de la Sagra, el barrio de Aceca, Iberdrola y Unión Fenosa firmaron un acuerdo para realojar a las familias del poblado en viviendas más modernas, pasando el poblado a la gestión del ayuntamiento de Villaseca que pretendía convertir la zona que ocupaba el poblado en una zona natural de la ribera del río, hecho que, a pesar del desalojo de las casas, aún no se ha producido, mientras que los habitantes del antiguo poblado pasaron a habitar uno nuevo también cercano a la central termoeléctrica, denominado “Residencial Aceca”.

 

Ha sido ocho años después, en agosto de 2013 cuando el Ayuntamiento de Villaseca de la Sagra publicó en el Boletín Oficial de la Provincia de Toledo el inicio de las expropiaciones forzosas del total de 77 fincas catastrales, más de la mitad, propiedad de Gas Natura Unión Fenosa. Con ello se quiere dar cumplimiento a la intención inicial del año 2004 que se materializó en el Plan Especial de Definición y Protección del Paisaje y del Medio Natural de Aceca, aprobado en 2009, cuyo coste alcanzará los 778.000 euros, por lo que estos terrenos pasarán a ser declarados de utilidad pública y suelo rústico no urbanizable, con objeto de erigir un gran parque en torno de la central provisto de zona senda verde, carril bici y zonas habilitadas para la pesca. Según este plan, sólo se mantendrá en pie la ermita, lo que permitirá seguir celebrando la tradicional romería de San Marcos.

Parece inminente, pues, que los restos de aquel poblado de trabajadores de la térmica están a punto de desaparecer y, con ello, la posibilidad de que los amantes de la magia de lo abandonado puedan visitarlo, aunque, en este caso, nos alegra saber que sus habitantes adquirieron una mayor calidad de vida en sus nuevas viviendas y que la ribera del río será recuperada medioambientalmente.

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Jacobo (miércoles, 17 junio 2015 22:59)

    Mil gracias por este artículo y por las fotos. Desgraciadamente, hace poco han sido demolidas las ruinas de estas viviendas y se ha explanado toda la zona, por lo que ya no queda nada... Además, estos días está en curso el desmantelamiento de las centrales 1 y 2 (las de fueloil).

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Sobre mí:

Curiosa por naturaleza, desde niña me embelesaron los ecos pasados que se me antojaban atrapados entre las paredes de los lugares abandonados que iba dejando atrás desde el coche de mi padre. Hoy, un poco más dueña de mis pasos, los dirijo allí para admirar la belleza oculta entre sus ruinas, inmortalizarla con mi cámara e indagar en la verdadera historia que, en otros tiempos, les dieron vida. Estos son mis locus amoenus ¿me acompañas?