Finca San Clemente

La denominada aunque desaparecida Huerta de Alicante esconde entre sus vastas extensiones auténticas joyas de la arquitectura que han sobrevivido al paso del tiempo con mayor o menor fortuna. Probablemente, las construcciones mejor conservadas sean aquellas en las que sus propietarios han contratado administradores que velan por la supervivencia de sus fincas habitando en casas aledañas.

 

Es éste el caso de Finca San Clemente, una preciosa mansión de tamaño monumental de mediados del siglo XIX y estilo ecléctico, con influencias afrancesadas y planta de cruz griega, en la que llama la atención el notable estado de conservación de su carpintería de madera. Ignoramos si también su interior se encuentra en condiciones de ser recorrido, ya que no pudimos comprobarlo.

 

Se trata de una antigua villa residencial de recreo a la que sus primigenios propietarios acudían a veranear. Cuadrillas de trabajadores cultivaban y cosechaban las plantaciones de sus terrenos mientras una familia de caseros residía en ella durante todo el año para asegurar su cuidado y mantenimiento.

 

La amable familia que administra a día de hoy la finca nos dejó fotografiar sus exteriores sin objetar problema alguno, aunque con el continuo alboroto y nerviosismo de sus perros guardianes no quisimos dilatar demasiado nuestra visita.

 

En ningún momento fuimos invitados a atravesar el umbral que nos desvelaría los secretos de sus entrañas pero la lógica nos dice que el propietario de la casa no permite este tipo de visitas, posiblemente en aras incluso de la seguridad de los posibles exploradores. Así que, en esta ocasión, tuvimos que conformarnos con admirar nuestro descubrimiento desde fuera.

 

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Sobre mí:

Curiosa por naturaleza, desde niña me embelesaron los ecos pasados que se me antojaban atrapados entre las paredes de los lugares abandonados que iba dejando atrás desde el coche de mi padre. Hoy, un poco más dueña de mis pasos, los dirijo allí para admirar la belleza oculta entre sus ruinas, inmortalizarla con mi cámara e indagar en la verdadera historia que, en otros tiempos, les dieron vida. Estos son mis locus amoenus ¿me acompañas?